jueves, 20 de febrero de 2014

17 DE FEBRERO DE 2014 DIARIO DE OTRA VÍCTIMA DEL FLETEO


La tarea para este día era presentar la denuncia en la Fiscalía, pero aun rondaba por mi cabeza una inquietud ¿Qué pasa si no presento la denuncia en la Fiscalía? 

La respuesta más posible es que no sucedería nada, el hecho no se convertiría siquiera en un dato estadístico de los muchos que hay sobre hurtos bajo la modalidad de fleto, pues los patrulleros no tomaron mi información y no pude comprobar si el reporte llegó a la central de información (123); ante esta realidad decidí comunicarme con el oficial que comanda a los patrulleros del cuadrante correspondiente al sector donde sucedió el hurto, para que me informara el trámite que cumple este tipo de incidentes en su jefatura. La diligencia no fue muy complicada pues me comuniqué con el CAI del barrio Luis López de Mesa y conté con la suerte que en este lugar se encontraba el Sub-teniente Juan Blanco, a quien le corresponde el mando del cuadrante; debo decir que el Suboficial fue muy receptivo y pacientemente, escuchó mi emocionada narración de los hecho, acompañada de la reclamación un tanto airada por la falta de seguridad, aun contando con tantos recursos tecnológicos; el Subteniente trató de explicarme aspectos técnicos, metodológicos y hasta sociales, del por qué sedan estos hurtos, aun contando con tantos recursos, sin embargo, ninguno me satisfizo y le solicité, de manera respetuosa por supuesto, que me informara el tramite que hace el personal a su cargo en este tipo de incidentes, pues tenía la intención de hacerle seguimiento al procesos que se seguía, con motivo del hurto del que fui víctima. Muy amablemente el Subteniente me invito a que tuviéramos una reunión, para que conversáramos del asunto y suministrarme la información, acordamos encontrarnos el día jueves 20 de febrero en el CAI del barrio Luis López de Meza a las 10:00 a.m.

En las horas de la tarde me dirigí al edificio de la Fiscalía (Conocido popularmente como el bunker); al parecer al hurto calificado (término legal como se denomina el fleto) es un delito al cual le prestan especial atención en esta entidad, pues a pesar de que se habían agotado los fichos de atención a los usuarios, me brindaron el recurso de atenderme en una oficina alterna en el Parque de las Luces.


No tengo ninguna queja respecto a la diligencia, rapidez y atención por parte del funcionario en este sitio (oficina alterna de la Fiscalía en el Parque de las Luces), no obstante esto, durante la diligencia, tuve la oportunidad de preguntarle al funcionario sobre los alcances que podía tener esta denuncia en cuanto a la investigación, al uso de las grabaciones de las cámaras de seguridad, etc. las respuestas no fueron muy alentadoras, al parecer (según el funcionario) las imágenes de las cámaras son poco nítidas, lo que impide la identificación de los delincuentes; también le comenté sobre una cámara ubicada en una unidad residencial que muy posiblemente grabó la placa de la moto y que se requería la orden de la Fiscalía para mirar las imágenes, a lo que el servidor público me contesto con un interrogante ¿Cómo sabe usted que se ve la placa? Y seguidamente me des animo más, diciéndome que la revisión de la cámara la tenían que ordenar el fiscal al que le correspondiera el caso; en conclusión la actitud y las respuestas del funcionario, no me daban muchas esperanzas respecto a que esa denuncia pudiera tener algún resultado, inclusive en cuanto a motivar una investigación y mucho menos para capturar a los delincuentes; creo que ante mi insistencia y evidente angustia, el funcionario decidió incluir en la denuncia mi relato sobre la cámara en la unidad residencial, pero su rostro decía que eso no aportaba mucho.

16 DE FEBRERO DE 2014 DIARIO DE OTRA VÍCTIMA DEL FLETEO

La noche del 15 y el día 16 de febrero, los dediqué a reflexionar sobre el por qué me habían asaltado y las cosas de mayor gravedad que me pudieron suceder: aunque el accionar de los asaltantes denotaba cierta experiencia, sus rostros pálidos, eran también clara muestra de que estaban muy asustados; cualquier acción mía o de otra persona, que les significara algún riesgo, pudo desatar una reacción con consecuencias trágicas. Pero la reflexión fue más profunda ¿por qué suceden este tipo de cosas? si se supone que vivimos en una ciudad donde impera la fuerza legítima del estado y además el estado cuanta con recursos suficientes para ejercer su función. Debe ser que esto no es muy cierto, pues las estadísticas dicen que este tipo de crimen, es uno de los que más afectan la seguridad de los ciudadanos. 

En esta reflexión detecté cinco estrategias o herramientas con que contamos la ciudad y los ciudadanos, para reducir el impacto de este flagelo; aquí es importante resaltar esto último: son estrategias o herramientas para reducir el impacto de este flagelo quiere decir esto que nuestra sociedad, padece una enfermedad sistémica que no hemos podido controlar, estamos aplicando paliativos a los síntomas, pero la enfermedad sigue enraizándose.
A continuación quiero hacer un análisis de las cinco estrategias o herramientas y por qué no sirvieron para evitar el robo en mi caso:


1) Inteligencia  (Como herramienta de fuerza pública)

Empecemos por la sucursal bancaria, lugar donde retiré el dinero (oficina de Bancolombia en el Éxito sucursal Avenida Colombia). Aunque parezca extraño, los centros comerciales o almacenes de cadena como este, son los menos adecuados para retirar dinero, pues son los más utilizados por los delincuentes para iniciar el seguimiento y posterior asalto. Si esto es vox populi, la pregunta es ¿Cómo está funcionando la inteligencia de la fuerza pública? Las estadistas son herramientas fundamentales para orientar el accionar de los grupos de inteligencia; la recolección de información sobre el accionar de los delincuentes; utilizar las imágenes de las múltiples camas con que cuentan estos establecimientos para identificar, individualizar y hacer seguimiento a los criminales; todo esto son variables que pueden enriquecer un trabajo de inteligencia; debo aclarar que no soy experto, pero los medios de comunicación en la actualidad, nos informan constantemente, sobre cómo actúan cuerpos de inteligencia en otros países y los resultados que logran.

Otro tema respecto a la inteligencia lo encontré en https://seguridadenlinea.com/medellin; revisando este sitio de internet, me encuentro con que los ciudadanos efectivamente hacen denuncias cómo: la ubicación de grupos delincuenciales dedicados al fleteo, la pregunta es ¿Por qué continúan operando desde estos lugares, a la vista de todos los ciudadanos y las autoridades aún no logran reducir su accionar de manera contundente?


Lo que más me inquieta, respecto a la recolección de información que fortalezca el trabajo de inteligencia en estos casos, es que al parecer no hay articulación entre el grupo de inteligencia de la policía y los patrulleros, quienes por lo regular son los primeros que conocen de los acontecimientos; en mi caso los patrulleros se limitaron a comunicar la información mínima que les suministré en el instante, no me solicitaron información, para que posteriormente me contactaran para ampliar la información y tampoco me suministraron sus datos de identificación (número de patrulla, cuadrante, estación, etc.) no obstante que se las solicité y cuando los localicé, después de varias llamadas tratando de establecer a que estación pertenecía, me informaron que ni ellos, ni otro departamento de la policía, requerían de la información que yo tenía respecto al hurto, quiere decir esto, que si yo no denunciaba el hurto el día lunes siguiente, no quedaría ninguna información al respecto más allá de lo poco que se comunicó en ese momento por el radio y tampoco está muy claro si llegó a la central de información de emergencia 123, pues en mi afán por saber de las medidas que se toman en este tipo de situaciones, también me comunique con esta central y pude constatar que no cuentan con un proceso que les permita informar a los ciudadanos en el momento, en que va su denuncia o al menos, si la recibieron de los uniformados; tampoco me suministran información, respecto a quien le puede informar a los ciudadanos al respecto. Tengo entendido que las comunicaciones que se dan mediante este servicio son gravadas, sería bueno se analizaran periódicamente para corregir deficiencias y mejorar el servicio.


2) Acompañamiento de la Policía                                  

Hay que decir que en este caso  los ciudadanos tenemos algo de responsabilidad cuando decidimos no utilizar este servicio de la policía; pero también hay algunos aspectos que debe revisar la institución: en primer lugar, el servicio tiene la limitación de no contar con el suficiente personal para cumplir de manera oportuna con las necesidades de los usuarios; los agentes son los mismo que custodian los cuadrantes y atienden los incidentes del sector; en varias ocasiones me tocó esperar más de una hora y en otras fue necesario que me decidiera a asumir el riesgo, pues no me fue posible seguir esperando; la segunda razón por la cual los ciudadanos deciden no utilizar el servicio y tiene que ver con la poca confianza que tienen los ciudadanos en la fuerza pública; son muchas los casos denunciados por los medios de comunicación, sobre agentes de la policía que hacen parte de bandas dedicadas al fleto y a otras modalidades de crímenes; para un ciudadano que rutinariamente debe retirar dinero en efectivo, por razones de su actividad económica, ésta debilidad de la fuerza pública, le causa un alto grado de desconfianza, pues es fácil que le hagan “inteligencia” (cosa que hacen a la perfección los criminales) para luego extorsionarlo o asaltarlo. Es claro que la mayoría de los uniformados son personas con un alto grado de compromiso con la institución, con su misión, sin embargo, la cúpula militar y las autoridades civiles tienen un gran reto, y consiste en recuperar la imagen de la fuerza pública; para ello es indispensable mejorar el procedimiento de selección de los uniformados, cualificar el procesos de formación y lo más importante, erradicar al interior las bandas conformadas por agente, suboficiales y oficiales (al decir de algunos periodistas y políticos) que deterioran la imagen de la institución y tienen intimidados a los buenos agentes que son la mayoría; unos pocos tiene en jaque la institución.


3) Restricción del Parrillero Hombre (Decreto 0179 de 2014)

Según análisis adelantados por la administración municipal la medida ha contribuido con el mejoramiento de la seguridad y el respeto a la vida en la ciudad, así mismo se ha presentado una considerable reducción de la tasa de homicidios desde la implementación de la misma.
Por su parte las autoridades de Policía y de Tránsito Municipal, serán las encargadas de velar por el estricto cumplimiento de lo establecido en el Decreto.”
Tomado de http://www.minuto30.com/info-local/seccion-medellin/medida-de-restriccion-al-parrillero-hombre-se-extendera-hasta-el-31-de-julio/

En el caso que les estoy narrando por medio de este diario, los asaltante (dos) que me emboscaron, se movilizaban en una moto, (dos hombres en una moto, sin portar el casco reglamentario); en la huida pasaron frete a los patrulleros que les corresponde vigilar el cuadrante, sin que la visible violación a la ley, causara una reacción por parte de los uniformados; pero esto no es algo que suceda extraordinariamente o por descuido de los uniformados, la verdad es que en los barrios populares de la ciudad, es frecuente ver a jóvenes sin casco, con parrillero hombre y en algunas ocasiones hasta tres personas en una moto; algunos jóvenes en la comuna se quejan de que “los policías solo paran a los bobos, porque con los combos no se meten”; cuando cuestioné al patrullero por no haber actuado ante la clara violación de la ley, me respondió que eso le corresponde a las autoridades de tránsito. Este tipo de actuaciones de algunos uniformados ha contribuido a que la institución pierda credibilidad ante los ciudadanos, la autoridad del estado en las comunas está en entredicho. De nada sirve llenar nuestra legislación de normas que no se cumplen; el Decreto 0179 de 2014 está afectando en gran medida a los ciudadanos de bien que utilizamos la motocicleta como medio de trasporte o para las labores diarias y que requerimos del acompañamiento de otra persona, es claro que los delincuentes no tienen ningún problema para violar la ley y que las autoridades no la están haciendo cumplir.


4) Plan Nacional de Vigilancia Comunitaria por Cuadrantes Medellín            


Los objetivos de esta estrategia son: acercar la Policía Nacional a los ciudadanos, aprovechar de mejor manera los recursos tecnológicos con que cuenta la ciudad “El policía del cuadrante tiene una tabla única de requerimientos AMIR y ésta tabla es la que nos permite conocer esos casos que ellos van conociendo lógicamente; lógicamente ¿Cuál es la importancia del plan cuadrante en general? Es acercar esa tecnología al ciudadano, hacer que cada uno de esos policías tenga un rostro ante la ciudadanía y esto pues reflejarlo en toda la ciudad”[1]. También es un objetivo, según el Coronel Yed López, Comandante de la Policía Comunitaria de Medellín “registrar y hacer seguimiento a la evolución de cada problema”. Mediante el Plan Cuadrante también se recolecta información que se utiliza en la realización de estudios que contribuyen a fortalecer la inteligencia en seguridad de la ciudad.





5) CÁMARA de Vigilancia en la Ciudad


Como se puede observar el Plan Cuadrante es un programa que cuenta con costosos vehículos y tecnología de punta, para apoyar la reacción inmediata (en caliente) de los agentes de policía, sin embargo esta costosa tecnología no sirve de nada, sin el compromiso de las personas que integran la fuerza pública; en mi caso, los patrulleros del cuadrante se encontraban a escasos metros, contaban con la tecnología entes mencionada, incluidas las cámara de seguridad de la ciudad, estratégicamente ubicadas en el sector y sin embargo, los delincuentes pasaron frete a los patrulleros incumpliendo la ley (sin casco y dos hombres en una moto) sin que esto generara ninguna reacción por parte de los uniformados; tampoco me solicitaron ninguna información que les permitiera documentar de mejor manera el incidente; de nada sirven la implementación de avances tecnológicos, si quienes deben poner en funcionamiento esa tecnología no cumplen con su función.



[1] Luis Echavarría; Subsecretario de Planeación Secretaria de Seguridad; Video ¿Cómo funciona el Plan de Vigilancia por Cuadrantes en Medellín? http://www.youtube.com/watch?v=ROOz0JCyNPU


lunes, 17 de febrero de 2014

15 DE FEBRERO DE 2014 DIARIO DE OTRA VÍCTIMA DEL FLETEO

Decidí escribir este diario como un  instrumento de auto-sanación, pues las estadísticas y los acontecimientos de estos días, me dicen que me convertiré en un dato estadístico más de la impunidad en Medellín la ciudad innovadora.



Hoy (15 de febrero de 2014) me convertí en una víctima más de la terrible plaga, que azota la ciudad de Medellín, conocida como “FLETEO”. Es increíble la terrible sensación de indefensión e impunidad que se siente. Los criminales me apuntaron con un revolver calibre 38, a plena luz del día (2:10 p.m. aproximadamente) ante la mirada atónita de los vecinos del sector (Calle 80C con carrera 72C) y a escasos tres metros de los dos patrulleros de la policía nacional que les corresponde custodiar ese cuadrante (cuadrante # 6). Siendo Medellín la ciudad más innovadora del país, no es extraño que estos barrios cuente con cámaras de vigilancia, ubicadas estratégicamente por la administración municipal, para brindar “seguridad a los ciudadanos”, sin embargo, al parecer no sirven de mucho en este tipo de delitos, pues aunque, inmediatamente le informé el delito a los patrulleros y ellos a su vez, lo pusieron en conocimiento del cetro de control, los asaltantes se escaparon. De nada sirven medidas como la restricción del parrillero hombre; dos jóvenes (entre 22 y 24 años) en una moto de bajo cilindraje, me emboscaron y asaltaron; aunque los patrulleros informaron a sus compañeros de los cuadrantes cercanos, al parecer dos jóvenes sin casco en una moto circularon por las calles de estos barrios, custodiados por el plan cuadrante, no causan ninguna reacción en los uniformado; tampoco fueron vistos mientras me hacían seguimiento, quién sabe desde que lugar. Los ciudadanos y las autoridades somos conocedores que los “fleteros” son grupos de delincuentes organizados que han estructurado un sistema altamente eficiente, en el cual intervienen: informantes, persecutores, asaltantes o gatilleros y hasta agentes de la policía nacional han sido detectados en ellos; es por esta y otras razones que los ciudadanos desechamos la posibilidad de solicitar el acompañamiento de la fuerza pública. Medellín la ciudad más innovadora también es la más insegura.

La pregunta es ¿De qué vale vivir en una ciudad con tanta tecnología, fuerza pública, estrategias de seguridad etc. si todo esto no les brinda seguridad a los ciudadanos?

Es desalentador enterarse de que no obstante estar tan cerca los patrulleros del cuadrante (estrategia que busca obtener una reacción más ágil de los uniformados) los criminales pasaron por el frente de ellos, violando normas como el porte de casco y la restricción de llevar parrillero hombre, sin que este hecho, generara una reacción en  ellos;   en un momento tan emocional como ese; después del natural temor de perder la vida o salir herido de gravedad, la adrenalina exige una reacción inmediata de los representantes de la fuerza pública, que conduzca a la captura de los delincuentes, pero oh sorpresa, me encontré con la frialdad de dos personas que parecían estar vencidos ante la realidad de la impunidad que rodea este tipo de delitos; tal vez un poco “empeliculado”, como dicen los jóvenes, esperaba que la alerta comunicada por los uniformados, activaría la reacción inmediata de los patrulleros de los cuadrantes cercanos y que apoyados por la central desde donde se monitorean las cámaras, los delincuentes estarían en condiciones de inferioridad, frente a la contundencia de la estrategia y la tecnología, pero según me informaron los uniformados, la verdadera reacción tardaría hasta el día lunes (17 de febrero de 2014) ocasión en la cual me podía dirigir a la fiscalía a presentar mi denuncia sobre el incidente.


El resto de la tarde del 15 de febrero de 2014, la pase tratando infructuosamente de hacer reaccionar al aparato estatal; buscaba que utilizaran toda su infraestructura para capturar o al menos, iniciar una investigación con ese objetivo; creo que aún tenía el firme convencimiento que de algo deberían de servir los recursos tecnológicos (Vehículos, comunicaciones, sistema de vigilancia en tiempo real mediante cámaras de video, etc.) y estratégicos (cuadrantes de vigilancia, restricción del parrillero hombre) con que cuenta la ciudad.

Entrada la noche y después de haberme comunicado vía telefónica con los patrulleros del cuadrante y el servicio de atención de emergencia 123, quienes me trasmitieron sus desalentadoras experiencias en este tipo de casos y muy amablemente me recomendaron, esperara hasta el día lunes (17 de febrero de 2014) para presentar la denuncia ante la Fiscalía, me convencí que “después de ojo afuera no hay santa Lucia que valga”.