Decidí
escribir este diario como un instrumento
de auto-sanación, pues las estadísticas y los acontecimientos de estos días, me
dicen que me convertiré en un dato estadístico más de la impunidad en Medellín la
ciudad innovadora.
Hoy
(15 de febrero de 2014) me convertí en una víctima más de la terrible plaga,
que azota la ciudad de Medellín, conocida como “FLETEO”. Es increíble la
terrible sensación de indefensión e impunidad que se siente. Los criminales me
apuntaron con un revolver calibre 38, a plena luz del día (2:10 p.m.
aproximadamente) ante la mirada atónita de los vecinos del sector (Calle 80C
con carrera 72C) y a escasos tres metros de los dos patrulleros de la policía
nacional que les corresponde custodiar ese cuadrante (cuadrante # 6). Siendo
Medellín la ciudad más innovadora del país, no es extraño que estos barrios
cuente con cámaras de vigilancia, ubicadas estratégicamente por la
administración municipal, para brindar “seguridad a los ciudadanos”, sin
embargo, al parecer no sirven de mucho en este tipo de delitos, pues aunque,
inmediatamente le informé el delito a los patrulleros y ellos a su vez, lo pusieron
en conocimiento del cetro de control, los asaltantes se escaparon. De nada
sirven medidas como la restricción del parrillero hombre; dos jóvenes (entre 22
y 24 años) en una moto de bajo cilindraje, me emboscaron y asaltaron; aunque los
patrulleros informaron a sus compañeros de los cuadrantes cercanos, al parecer
dos jóvenes sin casco en una moto circularon por las calles de estos barrios,
custodiados por el plan cuadrante, no causan ninguna reacción en los
uniformado; tampoco fueron vistos mientras me hacían seguimiento, quién sabe
desde que lugar. Los ciudadanos y las autoridades somos conocedores que los
“fleteros” son grupos de delincuentes organizados que han estructurado un
sistema altamente eficiente, en el cual intervienen: informantes, persecutores,
asaltantes o gatilleros y hasta agentes de la policía nacional han sido
detectados en ellos; es por esta y otras razones que los ciudadanos desechamos
la posibilidad de solicitar el acompañamiento de la fuerza pública. Medellín la
ciudad más innovadora también es la más insegura.
La
pregunta es ¿De qué vale vivir en una ciudad con tanta tecnología, fuerza
pública, estrategias de seguridad etc. si todo esto no les brinda seguridad a
los ciudadanos?
Es desalentador enterarse
de que no obstante estar tan cerca los patrulleros del cuadrante (estrategia que
busca obtener una reacción más ágil de los uniformados) los criminales pasaron
por el frente de ellos, violando normas como el porte de casco y la restricción
de llevar parrillero hombre, sin que este hecho, generara una reacción en ellos; en un
momento tan emocional como ese; después del natural temor de perder la vida o
salir herido de gravedad, la adrenalina exige una reacción inmediata de los
representantes de la fuerza pública, que conduzca a la captura de los
delincuentes, pero oh sorpresa, me encontré con la frialdad de dos personas que
parecían estar vencidos ante la realidad de la impunidad que rodea este tipo de
delitos; tal vez un poco “empeliculado”, como dicen los jóvenes, esperaba que la
alerta comunicada por los uniformados, activaría la reacción inmediata de los
patrulleros de los cuadrantes cercanos y que apoyados por la central desde donde
se monitorean las cámaras, los delincuentes estarían en condiciones de inferioridad,
frente a la contundencia de la estrategia y la tecnología, pero según me
informaron los uniformados, la verdadera reacción tardaría hasta el día lunes
(17 de febrero de 2014) ocasión en la cual me podía dirigir a la fiscalía a
presentar mi denuncia sobre el incidente.
El resto de la tarde del 15 de febrero de 2014, la pase tratando infructuosamente de hacer reaccionar al aparato estatal; buscaba que utilizaran toda su infraestructura para capturar o al menos, iniciar una investigación con ese objetivo; creo que aún tenía el firme convencimiento que de algo deberían de servir los recursos tecnológicos (Vehículos, comunicaciones, sistema de vigilancia en tiempo real mediante cámaras de video, etc.) y estratégicos (cuadrantes de vigilancia, restricción del parrillero hombre) con que cuenta la ciudad.
Entrada la noche y después de haberme comunicado vía telefónica con los patrulleros del cuadrante y el servicio de atención de emergencia 123, quienes me trasmitieron sus desalentadoras experiencias en este tipo de casos y muy amablemente me recomendaron, esperara hasta el día lunes (17 de febrero de 2014) para presentar la denuncia ante la Fiscalía, me convencí que “después de ojo afuera no hay santa Lucia que valga”.
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