lunes, 17 de febrero de 2014

15 DE FEBRERO DE 2014 DIARIO DE OTRA VÍCTIMA DEL FLETEO

Decidí escribir este diario como un  instrumento de auto-sanación, pues las estadísticas y los acontecimientos de estos días, me dicen que me convertiré en un dato estadístico más de la impunidad en Medellín la ciudad innovadora.



Hoy (15 de febrero de 2014) me convertí en una víctima más de la terrible plaga, que azota la ciudad de Medellín, conocida como “FLETEO”. Es increíble la terrible sensación de indefensión e impunidad que se siente. Los criminales me apuntaron con un revolver calibre 38, a plena luz del día (2:10 p.m. aproximadamente) ante la mirada atónita de los vecinos del sector (Calle 80C con carrera 72C) y a escasos tres metros de los dos patrulleros de la policía nacional que les corresponde custodiar ese cuadrante (cuadrante # 6). Siendo Medellín la ciudad más innovadora del país, no es extraño que estos barrios cuente con cámaras de vigilancia, ubicadas estratégicamente por la administración municipal, para brindar “seguridad a los ciudadanos”, sin embargo, al parecer no sirven de mucho en este tipo de delitos, pues aunque, inmediatamente le informé el delito a los patrulleros y ellos a su vez, lo pusieron en conocimiento del cetro de control, los asaltantes se escaparon. De nada sirven medidas como la restricción del parrillero hombre; dos jóvenes (entre 22 y 24 años) en una moto de bajo cilindraje, me emboscaron y asaltaron; aunque los patrulleros informaron a sus compañeros de los cuadrantes cercanos, al parecer dos jóvenes sin casco en una moto circularon por las calles de estos barrios, custodiados por el plan cuadrante, no causan ninguna reacción en los uniformado; tampoco fueron vistos mientras me hacían seguimiento, quién sabe desde que lugar. Los ciudadanos y las autoridades somos conocedores que los “fleteros” son grupos de delincuentes organizados que han estructurado un sistema altamente eficiente, en el cual intervienen: informantes, persecutores, asaltantes o gatilleros y hasta agentes de la policía nacional han sido detectados en ellos; es por esta y otras razones que los ciudadanos desechamos la posibilidad de solicitar el acompañamiento de la fuerza pública. Medellín la ciudad más innovadora también es la más insegura.

La pregunta es ¿De qué vale vivir en una ciudad con tanta tecnología, fuerza pública, estrategias de seguridad etc. si todo esto no les brinda seguridad a los ciudadanos?

Es desalentador enterarse de que no obstante estar tan cerca los patrulleros del cuadrante (estrategia que busca obtener una reacción más ágil de los uniformados) los criminales pasaron por el frente de ellos, violando normas como el porte de casco y la restricción de llevar parrillero hombre, sin que este hecho, generara una reacción en  ellos;   en un momento tan emocional como ese; después del natural temor de perder la vida o salir herido de gravedad, la adrenalina exige una reacción inmediata de los representantes de la fuerza pública, que conduzca a la captura de los delincuentes, pero oh sorpresa, me encontré con la frialdad de dos personas que parecían estar vencidos ante la realidad de la impunidad que rodea este tipo de delitos; tal vez un poco “empeliculado”, como dicen los jóvenes, esperaba que la alerta comunicada por los uniformados, activaría la reacción inmediata de los patrulleros de los cuadrantes cercanos y que apoyados por la central desde donde se monitorean las cámaras, los delincuentes estarían en condiciones de inferioridad, frente a la contundencia de la estrategia y la tecnología, pero según me informaron los uniformados, la verdadera reacción tardaría hasta el día lunes (17 de febrero de 2014) ocasión en la cual me podía dirigir a la fiscalía a presentar mi denuncia sobre el incidente.


El resto de la tarde del 15 de febrero de 2014, la pase tratando infructuosamente de hacer reaccionar al aparato estatal; buscaba que utilizaran toda su infraestructura para capturar o al menos, iniciar una investigación con ese objetivo; creo que aún tenía el firme convencimiento que de algo deberían de servir los recursos tecnológicos (Vehículos, comunicaciones, sistema de vigilancia en tiempo real mediante cámaras de video, etc.) y estratégicos (cuadrantes de vigilancia, restricción del parrillero hombre) con que cuenta la ciudad.

Entrada la noche y después de haberme comunicado vía telefónica con los patrulleros del cuadrante y el servicio de atención de emergencia 123, quienes me trasmitieron sus desalentadoras experiencias en este tipo de casos y muy amablemente me recomendaron, esperara hasta el día lunes (17 de febrero de 2014) para presentar la denuncia ante la Fiscalía, me convencí que “después de ojo afuera no hay santa Lucia que valga”.

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